El Placer de Fumar

El Placer de Fumar


Tener el placer de saborear un buen cigarro es como catar un buen vino, licor o una buena cerveza artesana. Por eso los fumadores hablamos de “degustar” el sabor de cada calada, ya que las glándulas gustativas son el mejor conductor del placer del puro. Una calada, en la que se paladean la complejidad y la lograda combinación de los sabores presentes en un puro, es comparable con el placer que evoca un vino de calidad o una comida exquisita. Son los pequeños lujos del día a día.

No son muchas las variedades de tabaco que se utilizan para las hojas de la capa, capote y tripa. El cultivo y el añejado de estas son extremadamente cuidadosos. Empezando por la plantación y selección del semillero hasta que el puro es entregado al consumidor final.

El proceso de fermentación de las hojas hace que éstas pierdan gran parte de la nicotina.  Por eso siempre se ha considerado que los puros son menos perjudiciales para la salud que los cigarrillos. Ademas los puros están diseñados para arder a temperaturas muy bajas, es decir, el tabaco no debe carbonizarse ni calentarse en exceso para que este no pierda su suavidad.

A diferencia de los cigarrillos, el humo no es un elemento secundario, sino la clave del placer. En él residen el sabor y el aroma de un puro, cuando entra y sale de la boca y deja latente su particular sabor. Una sensación que solo los que fumamos buenos tabacos conocemos y que es muy difícil explicar con palabras.

Si hablamos del sabor podemos diferenciar cuatro sabores básicos: dulce, agrio, salado y amargo. El humo de los puros puede presentar una variedad infinita de ellos (con matices similares a los utilizados por los catadores de vinos: ácido, áspero, suave, fuerte, con cuerpo, rico o equilibrado); un mismo puro puede presentar varios matices de sabor y cada uno de ellos poseer su propio cuerpo e intensidad (haciendo que cada bocanada tenga su propio gusto y regusto).

Además,  todos los fumadores conocemos que puro cambia su sabor a medida que se fuma, e incluso el sabor puede variar si se disfruta acompañado de determinadas comidas o licores.

Me encantan las catas porque los puros no solo se degustan con el paladar si no que se pueden disfrutar también con el olfato, la vista y el tacto, un cumulo de placeres que espero que continúen hechizando a todos los fumadores de cigarros y en especial a los cigar aficionados de Tabacco Store

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